Por qué las series de televisión son las verdaderas obra de arte del siglo XXI

Entrevista originalmente publicada en Le Figaro, escrita por Eugénie Bastié y traducida por este pechi al español.

FIGAROVOX/GRAND ENTRETIEN – ¡Juego de tronos vuelve este verano! Fenómeno omnipresente en nuestra sociedad, las series de televisión han experimentado un gran éxito entre las nuevas generaciones. Para el especialista de series Vincent Colonna, se las debe considerar como las grandes potencias culturales y artísticas de nuestra era.

FIGAROVOX.- Las series de televisión parecen haberse convertido en el arte del siglo XXI (de la misma forma que hablábamos del cine como el arte del siglo XX). ¿Cómo es un “arte”? ¿Cuáles son los motivos de su éxito?

Vincent COLONNA.- En efecto, en la década de 1990, tuvo lugar una verdadera revolución estética en los medios televisivos: las series de televisión de un alta calidad visual y argumentativa aparecieron (Soprano, Oz, Sex and the City, Twin Peaks, etc), series que no tienen nada que ver con el espectáculo familiar que era la televisión otrora. Podemos hablar de una nueva era de las series o de una transformación, pues estas series disponen de un medio y técnicas específicos, con autores ambiciosos, preocupados por filmar historias que atrapen la belleza y tengan la profundidad de las grandes películas. Estas obras encontraron su público: los suscritos a canales de cable o temáticos, generaciones de telespectadores que crecieron con un televisor o  una computadora, que conocen todos los entresijos de las historias tradicionales, ávidos por ver historias más intensas y complicadas.

La originalidad de esta nueva forma artística fue el crear historias con continuación, con el regreso de sus personajes. La ficción ganó una nueva temporalidad, un poco más sutil. Hubo un fenómeno similar en el cine: aunque apareció en 1895, debió esperar hasta la década de 1930 para que las películas de calidad se vuelvan triviales. Antes de esa fecha, las buenas películas eran la excepción: la gran mayoría eran productos fabricados en serie y que no tenían mayor propósito que el ser divertidos.

Las series tienen su fundamento en la adicción. En este sentido, ¿no son acaso una forma de arte adaptada a nuestra sociedad capitalista y de consumo?

Claro que sí. La historia cíclica, la historia con continuación, fideliza a su público, lo cual es una ventaja incomparable para los operadores televisivos, condenados a la búsqueda de ganancias.

Pero el capitalismo no inventó la historia cíclica; este estilo narrativo ya existía con Homero y con los poetas épicos de la antigüedad grecorromana, con Las mil y una noches en el mundo asiático y musulmán (en los cafés del Cairo, en el siglo XIX, todavía había narradores que contaban las historias del legendario Baibars o de Simbad el marino), con los trovadores también. Hay una realidad antropológica mucho más fundamental, mucho más antigua que el capitalismo y la sociedad del ocio. La gran ventaja de la serie de televisión, de esa ficción que juega con el retorno y la evolución de sus personajes, es que multiplica los vínculos subyacentes de la ficción, introduciendo nuevos nexos entre los personajes y las situaciones, para resaltar lo imprevisible de la vida. Las películas crean un destino inamovible, la serie lo circunstancial. Proust analizó esto con Balzac y su Comedia humana. Se necesitaría un volumen entero para explicarlo con claridad, e invito a los amateurs a las páginas correspondientes en Contra Sainte-Beueve.

¿Qué es lo que diferencia a la serie contemporánea (GOT, House of cards, Breaking Bad, Dexter, etc.) de la serie de inicios de la era televisiva (La familia Ingalls, Mi pequeña genio, etc.)?

En la serie contemporánea, hay que distinguir la serie popular (como Camping en TF1) de la serie de autor (como Le bureau des légendes en Canal +). La serie popular o del público en general no es fundamentalmente diferente de aquella de antaño, es familiar, termina bien y tiene una moraleja; es, grosso modo, el tipo de serie difundida por los grandes canales como TF1, F2, F3 o M6 (salvo excepciones, como Un village français). La serie de autor es difundida en canales más pequeños (Arte, Canal+, etc.) y tiene aspectos característicos de las obras de arte, de las pinturas más bellas o de las mejores películas: una densidad semántica y sintáctica, la saturación de sus elementos, una diversidad de metáforas, una referencia múltiple y compleja. Lo sé, es un poco técnico, pero hay que recordar que las obras de arte tienen un funcionamiento semiótico particular, que no es el de la mera distracción.

Los símbolos artísticos actúan de otra manera, son más ricos y complejos, nos generan más ecos afectivos e intelectuales que los símbolos de diversión o información. Por esta razón, las grandes series de autor son inagotables, como el Quijote de Cervantes, una pintura de Cézanne o un canto gregoriano. Disculpen esta falta de modestia, pero el público debe saber esto: son testigos del nacimiento de una nueva forma artística, y esto no ocurre en todas las épocas. El eslogan que utilizan, que llama a la serie televisiva “el arte del siglo XXI”, no es una exageración periodística: tiene que ser tomada al pie de la letra. La tendencia a la inmoralidad de la serie actual está ligada, por un lado, a su perfeccionamiento artístico. Mientras las series aumentan su poder estético, más se separan de lo moral, coquetean con la inmoralidad, un fenómeno que viene ocurriendo desde la mitad del siglo XIX. Pero este aspecto no es fundamental pues es fácil responder que, desde hace siglos, el arte ha sido mayormente moral, orientado hacia el bien.

En el segundo tomo de El arte de las series, usted evoca el fervor del público por la ficción amoral, presentando individuos que, lejos de ser personajes ejemplares, asumen un carácter de perversión (pensemos en Breaking Bad, House of Cards o Juego de tronos). Según usted, ¿de dónde viene esa fascinación por el mal?

Por supuesto, cuando damos una mirada general de las series actuales, lo más evidente en contraste con el pasado televisivo es nuestra atracción por lo malévolo y lo demoníaco. Porque tendemos a enfocarnos en lo sobresaliente, lo más resaltante, el acto más desagradable. Pero sin duda, el efecto sobre el público es más sutil, más matizado, más un resultante que un fenómeno aislado.

En realidad, durante mucho tiempo, las series eran morales porque se concentraban en el tema de la sociedad contra el individuo, de la norma contra el deseo perturbador. Lo que choca de las series de autor es que se ponen del lado del individuo contra el colectivo, como si invitasen a la gente a tener más cuidado de ellos mismos. Para entender lo que ocurre, hay que tomar en cuenta (es una idea de Bergson) que la sociedad genera historias que permiten a las personas vivir mejor, como individuos o en la colectividad. Ahora, ¿qué viene ocurriendo en Occidente desde hace décadas? ¡Un abandono sistemático y generalizado del Estado! Las instituciones son cada vez menos capaces de hacer funcionar la movilidad social o de proteger a todos los ciudadanos por igual, en los ámbitos de la jubilación, de la salud o incluso de la seguridad. Mi tesis es que las series enseñan a las nuevas generaciones, a través de relatos que funcionan como fábulas, a tomar las riendas de su vida, a confiar menos en el Estado para protegerlos o asegurar su bienestar.

La serie Juego de Tronos da gran importancia a las mujeres. Podríamos casi decir que todos los personajes positivos son femeninos, y los personajes masculinos están debilitados (hay un porcentaje elevado de eunucos, mancos, enanos, paralíticos, gordos, etc.). ¿Qué le inspira esta representación de los roles femeninos y masculinos en esta serie?

Como mencionaba más arriba, la ficción somete las características sociales a un tratamiento simbólico. Ahora bien, en Occidente, tras haber recibido por largo tiempo un trato minoritario, el género femenino está progresivamente descubriendo un vínculo de igualdad y de complementariedad con lo masculino. La televisión acelera ese proceso, destacando a grandes heroínas, decididas, penetrantes, politizadas, a veces luchadoras excepcionales, que renuevan al personaje femenino. Hay dos figuras de reinas antitéticas en Juego de Tronos se encaminan a su última batalla, algo así como Eleonor de Aquitania frente a María de Médicis; ¡un choque de titanes! Todo esto es beneficioso en el plano artístico, como menciona Georges Polti y Goethe antes de él. Había un gran déficit en el arte narrativo: la mujer solía ser o la esposa fiel (Penélope) o una amante (Helena). La tipología de los personajes femeninos era mucho más pobre que la de los protagonistas masculinos.

Por cierto, Juego de tronos tiene la particularidad de casi no mostrar ninguna historia de amor (sin contar a la pareja Stark al inicio). Ese también es el caso de varias series exitosas (la pareja de House of Cards, por ejemplo, fundada bajo la complicidad del poder, lo cual da una imagen poco agraciada de la unión conyugal). El amor, los flechazos, que eran el tema predilecto de las novelas o del cine, ¿es un tema de segundo plano en las series?

Conoce la primera frase de la obra Ana Karenina de Tolstoï: “Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”. Está el riesgo de caer en lo soso si se muestra un amor exitoso; los amores trágicos son mucho más convenientes para el interés narrativo. Los amores trágicos abundan en Juego de tronos, comenzando por la relación incestuosa de la reina regente Cersei con su hermano Jaime; al seno de la familiar Lannister, hay que agregar el amor que tenía el enano Tyrion por la prostituta Shae, a quien mataría con su padre. También habría que citar a varios amantes muertos o finitos (Ser Jorah Mormont, Daario Narahis) de la reina de los dragones Daenerys Targaryen, la hermosa pareja de Ver Gris y de Missandei, un capitán de los inmaculados, vinculado con la sirvienta de la reina. Los vínculos sentimentales, pues, existen en Juego de tronos, como consecuencia de la riqueza de eventos y personajes. Diría lo mismo de la mayor parte de series: sin esta presencia farragosa del amor, su violencia y crudeza serían insostenibles. Incluso en House of Cards, en la primera temporada, hay un amor real que une a la pareja; es el mandato presidencial el que va a reducir sus sentimientos, incentivar su resentimiento.

La serie Juego de tronos muestra una violencia extrema: violaciones, escenas de tortura, batallas, mutilaciones… ¿Cómo explicamos que nuestras sociedades liberales, que jamás han sido tan pacíficas, estén tan apasionadas por el homicidio y la violencia? ¿Es una suerte de catarsis?

Cada género transmite un grado de violencia propio, que corresponde a su temática y a su público. La fantasía, que tiene un componente épico (por lo tanto, militar) importante, contiene la violencia extrema. Es porque el género es actualmente adolescente, de una edad en la que hay necesidad de sacar una energía abundante y de experimentar sus límites. Al tratar el tema del poder político, Juego de tronos ha sabido inventar una fantasía para adultos, pero conservando la violencia inicial del género para capturar a los adolescentes. Por el contrario, si tomamos una serie como En la casa blanca o Baron noir, que son series políticas sobre regímenes democráticos, vemos que la violencia física está completamente ausente. Ahora es cierto que los canales temáticos rechazan el decoro que prohíbe la representación de la tortura y la matanza de los canales del público en general.

Parece que la serie se ha vuelto el refugio de la ficción, que ha abandonado la literatura y esta última se contenta con describir lo real o se complace en la autoficción. ¿Cómo explicaría este cambio? ¿La serie ha reemplazado a la novela?

En efecto, creo que la serifilia actual es más que una moda o una bonanza económica; es el síntoma de un cambio de paradigma, de una renovación del ámbito intelectual en Occidente. Significa que el gran retorno de la narración en la cultura, mientras que fue rechazada por el avant-garde artístico de los años 50 (el panfleto Story-telling siendo el “canto del cisne” de ese rechazo). La narración introduce una brecha entre la alta cultura y la cultura popular, pues muchas series son “descifrables” a ojos de diferentes audiencias. Tomemos Juego de tronos como ejemplo: un adolescente puede verlo, como un universitario puede ser aludido por las alusiones a la civilización medieval.

La serifilia apunta hacia una nueva configuración mental que es difícil de describir pues está en proceso de creación, de fabricación; una configuración que dará, estoy seguro, un nuevo aliento a la literatura. Las condiciones de producción televisivas son tales que la serie siempre necesitará de la literatura romanesca para crear nuevas historias. El novelista posee una libertad de pensamiento y de tiempo que el guionista jamás tendrá; eso explica por qué detrás de la mayoría de series que han marcado la memoria colectiva, encontramos una obra literaria: de Dexter a House of Cards. Cabe recordar que Juego de tronos también es un gran ciclo de novelas de fantasía, antes de ser una serie televisiva. Implica la adaptación de Una canción de hielo y fuego, una serie de novelas escritas por George R. R. Martin desde 1996. Como anécdota, vale mencionar que R. R. Martin ha admitido haberse inspirado de la saga de Los reyes malditos del novelista Maurice Druon para crear su increíble saga novelesca. Es tan delicioso que sea un autor francés olvidado y gaullista (Maurice Druon) quien haya inspirado la serie americana de la modernidad postindustrial. Por lo tanto, la literatura no tiene nada que temer si sabe ser innovadora, y no valerse de la forma, como lo ha hecho por tanto tiempo en Francia.

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Profesorado en Yoga Detox Peru

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Algunos saben que tengo ya casi 10 años de práctica postural de yoga. Tras tantos años, y tras meses de crecimiento personal propoio, sentí que era momento de ir un poco más allá y profundizar en la parte teórica del yoga.
Por ello, entre marzo y abril de este año, asistí a mi primer profesorado de yoga con el increíble yogi Pedro Carrillo, fundador de Yoga Detox Peru. Fuimos aproximadamente 12 estudiantes, algunos con experiencia enseñando, todos con habilidades y limitaciones distintas. En mi caso, por ejemplo, tengo mucha flexibilidad natural pero problemas con las posturas de fuerza.
Después de muchas semanas de letargo en mi vida, mi inmersión en el profesorado fue más que bienvenida. Teníamos clases de lunes a viernes de 8 am a 2 pm, por lo que salía de mi casa a eso de las 7 am con la bici hasta Miraflores y volvía a mi casa a almorzar a las 3 pm. A las 8 am empezábamos nuestra práctica de meditación, entre media hora y una hora. Luego realizábamos la práctica postural (en la cual Pedro nos sacaba la mierda, pero siempre con mucho amor) y luego veíamos temas de ajustes o alineación y teóricos hasta la hora de salida.
He escuchado que otros profesorados no ahondan en la teoría del yoga tanto como Pedro: leímos extractos del Bhagavad Gita y los Sutras, profundizamos en los tres doshas, todas las técnicas de respiración, el empleo de los bandhas o cierres energéticos, entre otros. Además, por llevar el nombre de Yoga Detox, también vimos mucho el tema de la dieta y del consumo de alimentos y productos orgánicos.
Fue en este último tema donde más diferí con mis compañeros de clase, pues le tengo un particular respeto a la medicina occidental por múltiples razones. Sí, soy vegetariana, trato de comer productos orgánicos, pero intento no condenarme solita al ostracismo. Creo que la clave está en encontrar un equilibrio, como en todo, y ver qué cosas nos ayudan y qué cosas no tanto.
Lo que más aprendí en este profesorado fue el revalorar mi sangha o comunidad. Yo empecé a hacer yoga sola, viendo videos en Internet el 2008. Mi práctica postural y mi práctica de pranayama mejoró de manera exponencial, pero obviamente me sentía sola. Solo veía los beneficios físicos del yoga, mas no los mentales y los de relacionarnos con otros. Gracias al profesorado, conocí a personas hermosas que valoro mucho y que, sin darse cuenta tal vez, me ayudaron a crecer.
¿Qué es el yoga? Un estilo de vida. Más allá que meditar, respirar “correctamente”, concentrarse en la unión o en los asanas. El yoga es una forma de vivir. Todos llegamos al yoga por distintas razones, pero creo que, quienes nos quedamos practicando por más tiempo, empezamos a entender que es una filosofía integral que nos ayuda a relacionarnos mejor y aprender a estas contentos con nosotros mismos.
¿Qué significa esto para mi carrera como traductora o intérprete? Siento que el yoga es un gran complemento para mi día a día, en especial cuando tengo muchas entregas de traducciones o trabajos de interpretación estresantes. Y, bueno, ahora que voy a Francia, será un reto aprender el nombre de todas las posturas en francés 😀

Miembro de la ATPP

¡Hola! Me complace comentarles que ahora soy miembro de la Asociación de Traductores Profesionales del Perú, conocida como ATPP. Estoy muy, muy emocionada porque ser parte de una asociación me brinda mucha más confianza y me permite delinear una visión más clara de mi carrera como traductora e intérprete en el país.

Además, en la ATPP han estado gustosos de recibir a una traductora que se formó en el extranjero y posee un cartón de magíster. No he tenido la misma suerte en otros casos, incluyendo universidades y otras asociaciones del país. Y, finalmente, ¡puedo realizar traduciones certificadas! Esto es re-importante en el Perú ya que, a diferencia de otros países, las entidades gubernamentales y embajadas no aceptan traducciones no certificadas.

Ya puedo respirar más tranquila :).

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La foto que envié para hacerme miembro de la ATPP.

Lavendaire workbook review (and other Youtubers that I follow)

Aileen (aka Lavendaire) is around my age and she is the most inspiring entrepreneur I know of on YouTube. I love her aesthetic, although it can be too pink at times. I love her so much that I actually bought a physical copy of her Artist of Life workbook and joined the Mastermind group.

I really love the workbook, but would not have minded if it had been black and white. The gray font is hard to read at night time and, honestly, it took so long for my copy to get here that I lost the momentum I had built when I first bought it (around mid-December). I know, I know, everything that you ship to Peru will take ages to come and it wasn’t Aileen’s fault. An alternative I suggest for people interested in setting goals and self-care is to buy a nice notebook and download the PDF version of the workbook. I showed it to a friend of mine and she adores it! She started watching Aileen’s videos and has gathered a lot of job and study opportunities for this year.

Through Lavendaire, I started watching other Youtubers, such as MuchelleB:

I adore her voice (she’s Australian) and her attitude to life. She doesn’t talk that slowly, as if she had it all figured out herself, and she usually goes straight to the point. I definitely recommend her to chill for a bit and appreciate the pastel colours in her videos :).

I browsed a bit more and found guided meditation videos in English, French, and Spanish. The French videos are mostly for practice, of course. Buuut! I found a beautiful French Youtuber named Easyblush that some of you might like, at least for eyecandy and a soothing voice:

It’s a lot of information, I know. I had a lot of time in my hands when I came back from Europe, and all of these videos helped me get back on track in the shortest amount of time.

Hope they can help you as much as they helped me :).

Victoria

Proyectos a mediano plazo

Hola, hola 🙂 Siento que actualizo muy poco este sitio web, ¡pero tengo mis razones!

Primero que nada, estuve ocupada poniéndome en contacto (“networking”) con intérpretes de AIIC aquí en Perú. Me han dado una nueva perspectiva sobre los tipos de conferencia que hay en el país, así como de la competencia. Sobre todo, creo que podré colaborar con ellas de una forma u otra en el futuro cercano, y eso me alivia mucho porque realmente me gusta interpretar y jugar con el inglés y el español de esa forma.

Segundo, me he inscrito en un profesorado de yoga intensivo en marzo y abril. Eso me emociona muchísimo pues creo que enseñar yoga es algo que me va a encantar. Siempre he pensado que no soy la más dotada para dictar clases de idiomas, pero con el yoga es distinto: de una manera u otra, siempre he vuelto a hacer yoga. No soy la persona más activa de mundo, pero recurro al yoga cuando estoy enferma y no puedo salir, o cuando simplemente quiero hacer ejercicio en mi casa. Ya voy practicando sola por casi diez años, así que creo haber acumulado ciertas experiencias que me permitirán dar buenas clases. Además, desde el año pasado me he interesado más en la parte espiritual, más allá de las posturas o asanas.

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Aquí pues, chill.

Finalmente, ¡obtuve un trabajo en Francia! Iré como asistente de español a un lycée, probablemente en Rennes o Nancy, entre octubre de este año y abril del 2019. Estoy evidentemente emocionada porque uno nunca sabe qué ocurrirá cuando se muda a otro país, aún así sea por poco tiempo. Si alguien quiere saber cómo es el proceso de postulación, estaré encantada de escribir otro post sobre eso :).

Esas son todas las nuevas por aquí. Por mientras, me estoy preparando para dar el examen DELF B2 a inicios de marzo, justo antes de empezar el profesorado. Todo parece marchar viento en popa.

Hasta prontón,
Victoria

Prescriptivismo lingüístico.

Solo pasaba por aquí para dejar una pequeña nota de algo muy curioso que ocurre con mis amigos lingüistas y conmigo. Y muchos se preguntarán: ¿qué carajos es el prescriptivismo lingüístico?

Pues bien, esto está relacionado con la normativa o el conjunto de “reglas” de una lengua en particular que se consideran el estándar de aquella. Se prescribe lo que se considera correcto y lo que se considera incorrecto. En el caso del español, quienes establecen estas reglas pertenecen a la RAE o Real Academia Española.

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Logical prescriptivism, from Language Log.

Después de terminar nuestras carreras en lingüística, muchos empezamos a trabajar como prescriptivistas. En mi caso, soy traductora e intérprete, y debo respetar la variedad estándar por sobre todas las cosas para que me “entiendan”. Mis amigos enseñan cursos de redacción o de algún tema relacionado con lenguaje y comunicación. Nos convertimos en unas pequeñas Marthas Hildebrandt en el plano laboral.

¿Qué es lo curioso? Que la lingüística del siglo XX y el siglo actual va completamente en contra del normativismo lingüístico. Pero bieeen en contra. Si bien conocemos la variedad estándar como estudiantes, jamás le hacemos “aj” a las otras variedades del español, que muchos categorizan como una manera de hablar incorrecta, cuando es todo menos eso. Y realmente me incomoda que quienes no saben de lingüística creen que ese es mi trabajo: establecer el hablar correcto, el que todos deberíamos hablar, cuando el estándar solo lo utilizamos en un contexto netamente académico.

No se confundan. La lengua estándar es la hegemónica y muchos lingüistas de mi generación, en nuestro día a día, nos encargamos de demostrar que las variedades sociales no son nada inferior a la estándar. Que un hablante diga “dijistes” no está mal o es incorrecto: es consecuencia de un fenómeno lingüístico conocido como paragoge, o una analogía que el hablante establece inconscientemente pues se añade la -s en segunda persona en muchos otros tiempos verbales (leer más sobre esto aquí). La creación de verbos nuevos en hablantes de castellano andino ocurre por una convergencia de la sintaxis y el léxico quechua y/o aimara con el español. Tampoco es incorrecto.

Por eso, entonces, me siento tan extraña hablando con un registro hiper formal y utilizando la variedad estándar en mi trabajo. Y es interesante ver la cara de mis colegas intérpretes que no son lingüistas cuando explico que los anglicismos en el español no son cosa “mala” o que se deba evitar fuera de la cabina, sino un fenómeno de evolución lingüística.

Los lingüísticas de mi generación somos, creo yo, el horror de la doctora Martha Hildebrandt y de cualquier miembro de la Real Academia Española.

– Victoria

¡Viaje a Iquitos! (ÄMAK 4Rent)

¡Holi! Ya estoy por Perú, y mi mamá quiso inaugurar mi regreso a casa con un precioso viaje por Iquitos. Así, nos hospedamos en ÄMAK 4Rent, una cadena ecológica ubicada a una hora del puerto de Nanay.

Solo estuvimos ahí un par de días, pero la experiencia me encantó. La razón principal es que muchas de las visitas guiadas eran a centros de rescate de animales y, como muchos saben, amo a los animales. Entre los sitios que visitamos, incluimos:

  1. El Centro de Rescate Amazónico, en colaboración con la DWA (Dallas World Aquarium). Este centro está en la ciudad de Iquitos y, sobre todo, se les conoce por rescatar manatíes, cuidarlos y más adelante llevarlos de vuelta a su hábitat natural.
  2. La isla de los monos, donde me enamoré especialmente del mono Martín, mono ex-alcohólico que fue donado por la dueña de una discoteca en Iquitos. Aquí una foto mía con un par de bebés (¡Sí! Puedes acariciar a los monitos y ellos te persiguen, son unos preciosos).23592144_10155614905610973_1213572657824532324_o
  3. El mini zoológico Chullachaqui, dirigido por Kevin, un chico de 18 años de edad con un carisma sorprendente, con muchos proyectos para el futuro. En verdad les recomiendo ir.

Además, las instalaciones de ÄMAK eran preciosas. Los encargados eran muy buena onda y recontra dedicados. Cuando llovía, se aseguraban de recogernos de las cabañas o dejarnos paraguas e incluso botas de hule. Siempre nos preguntaban si todo iba bien y estaban al tanto de nuestra jornada.

¡Y no puedo olvidarme de la comida gourmet! Todo es kilómetro 100 (es decir, los productos son locales) y el chef es un trome. Encima se preocuparon por mí por ser vegetariana, y eso que me olvidé decirles antes de llegar. Ese fue mi error, y a pesar de eso acomodaron todo para que no haya problemas. Es más, si uno es vegano, celíaco o tiene otros problemas con la comida, avisen con antelación, pues les prepararán un menú personalizado.

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En la hamaca de mi cabaña, entre leyendo un libro y tomando una siesta.

Un par de recomendaciones: los mosquitos pueden ser bien agresivos, así que lleven ropa algo holgada para que no les incomode una vez les hayan picado. También lleven zapatillas porque siempre hay riesgo de encontrarse con animales no tan amigables como los de las fotos. Y, sobre todo, tengan un buen libro y linterna a mano en las noches si es que están viajando solos 🙂

-Victoria